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La crisis del refino de petróleo emerge como el factor determinante tras el encarecimiento de los carburantes
El incremento sostenido en el precio de los combustibles y su impacto inflacionario responden principalmente a la escasez global de capacidad industrial para transformar el crudo, según los datos del sector.

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En resumen
- 1El incremento sostenido en el precio de los combustibles y su impacto inflacionario responden principalmente a la escasez global de capacidad industrial para transformar el crudo, según los datos del sector.
- 2La falta de capacidad industrial para transformar el crudo en productos útiles se ha consolidado como el verdadero cuello de botella que impulsa la inflación y el encarecimiento de los carburantes, superando el volumen de extracción de petróleo.
- 3Según los datos difundidos por El Periódico de la Energía, Estados Unidos registra récords de producción diaria, pero el diésel y otros derivados alcanzan máximos históricos debido a la escasez de infraestructura para el refino, un problema agravado por la falta de inversiones en nuevas plantas desde finales de la década de 1970 y la incertidumbre generada por la transición energética.
La falta de capacidad industrial para transformar el crudo en productos útiles se ha consolidado como el verdadero cuello de botella que impulsa la inflación y el encarecimiento de los carburantes, superando el volumen de extracción de petróleo. Según los datos difundidos por El Periódico de la Energía, Estados Unidos registra récords de producción diaria, pero el diésel y otros derivados alcanzan máximos históricos debido a la escasez de infraestructura para el refino, un problema agravado por la falta de inversiones en nuevas plantas desde finales de la década de 1970 y la incertidumbre generada por la transición energética.
Esta contracción en la oferta de derivados ha provocado que el procesamiento global de crudo disminuya considerablemente, situando el margen entre el barril y el producto refinado en cifras sin precedentes. De acuerdo con la información, las grandes empresas refinadoras operan por encima de su capacidad máxima y las reservas de destilados en Estados Unidos se encuentran en mínimos históricos, mientras que en Europa el precio del diésel supera ampliamente al de la gasolina, afectando directamente al transporte pesado, la agricultura y la cadena de suministro general.
A esta situación se suman las tensiones geopolíticas y los daños en infraestructuras clave en regiones exportadoras, como los ataques a refinerías en Rusia y las complicaciones en el estrecho de Ormuz, que han reducido de forma drástica el comercio marítimo de carburantes. Como conclusión, la publicación advierte que medir la salud del mercado energético únicamente a través de la extracción de barriles resulta insuficiente, por lo que la falta de capacidad de transformación continuará generando inestabilidad económica y mayor exposición a la volatilidad internacional.



