Mercados
El conflicto de 2026 impacta el corazón del sistema gasista mundial en el yacimiento compartido por Qatar e Irán
Los recientes ataques en Oriente Medio han golpeado el North Field de Qatar y el South Pars de Irán, afectando una reserva que concentra el 25 % del gas mundial y poniendo en riesgo la seguridad energética, las cadenas de GNL y los planes de expansión de la región.

Lectura rápida
En resumen
- 1Los recientes ataques en Oriente Medio han golpeado el North Field de Qatar y el South Pars de Irán, afectando una reserva que concentra el 25 % del gas mundial y poniendo en riesgo la seguridad energética, las cadenas de GNL y los planes de expansión de la región.
- 2El conflicto bélico de 2026 en Oriente Medio ha golpeado directamente el corazón del sistema gasista global tras registrarse ataques contra el North Field de Qatar y el South Pars de Irán.
- 3Esta estructura compartida, que se extiende a lo largo de unos 9.000 kilómetros cuadrados, concentra el 25 % de los recursos de gas de todo el planeta y aporta el 10 % de la producción global.
El conflicto bélico de 2026 en Oriente Medio ha golpeado directamente el corazón del sistema gasista global tras registrarse ataques contra el North Field de Qatar y el South Pars de Irán. Esta estructura compartida, que se extiende a lo largo de unos 9.000 kilómetros cuadrados, concentra el 25 % de los recursos de gas de todo el planeta y aporta el 10 % de la producción global. Según los análisis difundidos por la consultora Wood Mackenzie, los daños se han propagado por toda la cadena de valor, afectando desde la producción en la boca del pozo hasta las terminales de exportación y licuefacción de gas natural licuado (GNL).
En territorio catarí, las acciones violentas contra el complejo Pearl GTL y la planta de gas de Barzan dejaron fuera de servicio unos 4.500 millones de pies cúbicos diarios de capacidad de procesamiento. Wood Mackenzie estimó que los costes de reparación ascienden a 5.800 millones de dólares y requerirán plazos de recuperación de entre cuatro y doce meses. Por su parte, la situación en Irán resultó igualmente crítica tras los ataques al centro de procesamiento de Assaluyeh y las instalaciones de Kangan, los cuales afectaron la producción que abastece gran parte de la generación eléctrica y la demanda interna de combustible del país persa.
Alexandre Araman, director de Upstream para Oriente Medio de Wood Mackenzie, señaló que este conflicto transformó un riesgo geográfico conocido en una realidad operativa que impacta a toda la cadena industrial. Las consecuencias del daño abarcan también la producción de condensados, líquidos del gas natural, metanol, amoníaco, azufre y alrededor de un tercio de la demanda mundial de helio. Los mercados internacionales observan ahora cómo el ritmo de reparación de estas infraestructuras influirá en las decisiones a largo plazo sobre seguridad de suministro y en la llegada de nuevos volúmenes de GNL previstos para la próxima década.



